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Jesús Láinz

Adiós, España. Verdad y mentira de los nacionalismos

Ediciones Encuentro, Madrid 2004

Jesús Láinz, Adiós, España. Verdad y mentira de los nacionalismos. Ediciones Encuentro, Madrid 2004.

Lunes 22 de marzo de 2004, por DENAES

Jesús Láinz, Adiós, España. Verdad y mentira de los nacionalismos. Ediciones Encuentro, Madrid 2004

«Los nacionalistas pretenden trazar un paralelismo con pueblos europeos que efectivamente han estado o continúan estando inmersos en problemáticas de soberanía o independencia, con el fin de que la opinión pública mundial, desconocedora en gran medida de la realidad española, les sea favorable. Al falso paralelismo vasco-irlandés, que trataremos en capítulo aparte, se le añaden otros igualmente equívocos. Por ejemplo, los nacionalistas vascos y catalanes han querido comparar sus casos con el escocés. Pero mientras que Escocia fue durante muchos siglos un reino distinto e independiente, enemigo tenaz de Inglaterra, y que no se incorporó a la corona británica hasta el siglo XVIII, la historia de vascos y catalanes es bien distinta. En primer lugar, porque los vascos nunca conformaron un reino independiente de Castilla ni mucho menos enfrentado a ella. Antes al contrario, el reino de Castilla es un producto en gran medida vasco. En segundo lugar, porque Cataluña tampoco fue un reino distinto del de Castilla. El único reino al que pertenecieron durante varios siglos los catalanes fue al de Aragón. En tercero, porque, si bien no siempre fue un camino de rosas la relación entre este reino y el castellano, al igual que los demás reinos en toda la Europa feudal, en el caso de estos dos reinos hispánicos se dio una circunstancia singular, desconocida en el resto de Europa: la lucha común contra el Islam y la conciencia de ser ambos reinos de España, herederos por igual del desaparecido reino visigodo, dio a los distintos reinos españoles una conciencia de pertenencia a una unidad superior que trazó el inequívoco e inevitable camino hacia su fusión, que acabaría realizándose a finales del siglo XV» (pp. 78-79)