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Pablo Iglesias II el Impostor

Lunes 7 de mayo de 2018, por DENAES

Hace un par de semanas, DENAES trascribimos las reveladoras palabras de Pablo Iglesias II el Separador en El Objetivo de La Sexta. Ahora ofrecemos una breve explicación crítica.

Vaya por delante que, del actual estado de la política lingüística en relación a las oposiciones y lo que no son oposiciones, Turrión, obviamente, no es responsable. Los responsables han sido los sucesivos gobiernos de Moncloa que han auspiciado una política de dejar hacer para mayor gloria de los separatistas. Pero hay que ser un auténtico impostor para presentarse como «el cambio» y en realidad venir a ser la quintaesencia del Régimen del 78; ya que Podemos hace suyos todos los vicios del régimen, y siempre que puede toma partido por los separatistas (aunque es cierto que en esto no son los únicos, pero sí los más decididos).

No es posible que alguien en Cataluña, y más si tiene «estudios superiores», no sepa hablar español; luego cualquiera se puede presentar a opositar en el resto de España, porque los estudiantes catalanes «manejan bien el castellano». Es posible que unas pocas personas mayores que vivan en el más recóndito rincón de la rancia Tractoria -y sólo vean TV3 y escuchen radios en catalán y ni siquiera tengan Internet- sólo sepan hablar catalán. Pero esta reducción sería voluntaria y propia de pastores y no de estudiantes universitarios. En Barcelona capital no hay ni una sola persona de nacionalidad española que no sepa hablar español, y más si es estudiante. Lo contrario sería como encontrarse con un alienígena en la tercera fase. Y en las montañas de Tractoria lo más normal es que todo catalán sepa hablar español, hasta el más separatista y por mucho acento que tenga. Luego es completamente absurda la siguiente afirmación: «Si el vasco o el catalán no supieran castellano probablemente no se podría presentar en la oposición en Castilla y León». Porque todo estudiante vasco o catalán sabe sin duda hablar español (y la duda ofende).

Luego, como reconoce el propio Turrión, «existe una lengua común»: el español. Y a ningún ciudadano se le va a pedir el C1 en español para opositar en cualquier región de España (en cambio, sí se pide el C1 en catalán para opositar en Cataluña).

Al estudiante que no se le permite opositar en una parte de su país por cuestiones lingüísticas simplemente se le está robando parte de su territorio. Y eso va contra la igualdad de todos los españoles, se mire por donde se mire. Así que Turrión o es muy ingenuo o se ha ganado el título de Pablo Iglesias II el Impostor.

Daniel Miguel López Rodríguez. Doctor en filosofía