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Sobre banderas, televisiones y odios

Jueves 9 de marzo de 2017, por DENAES

EiTB, este canal televisivo es el protagonista de hoy. Y es que a finales de la semana pasada, EiTB –cadena cuyo director fue detenido años atrás por sus colaboraciones con ETA y cofundador del diario proetarra Egin–, en su programa «Euskalduna naiz, eta Zu? (Soy vascoparlante, ¿y tú?)», que en su momento tuvo una audiencia de 27.000 personas, vertió una serie de acusaciones hispanófobas que han causado revuelo durante días. A pesar de que los directivos de EiTB han tratado de excusarse diciendo que se trataba de un programa humorístico, lo que se dice parece a muchos sin justificación. Y es que el humor también puede ser crítico, esto es, puede usarse contra algo. O contra alguien.

En este caso, al decir que los españoles son fachas, paletos, chonis y progres, culturalmente atrasados, que quienes participan sienten asco ante el himno, o la bandera les parece horrorosa, la gracia parece acabarse. Primero porque quienes lo dicen siguen siendo españoles –a pesar de que, fuera de la broma, psicológicamente puedan sentirse así o no–, lo cual es ya incongruente, pues esa «broma» se estaría haciendo contra algo que se supone que es distinto a ellos, cuando no lo es. En segundo lugar porque esto son cosas que se pueden oír «en las calles» por parte de muchos (miles de) vascos. Con lo que la broma tan sólo refleja una alarmante, triste y largamente existente realidad. Y en tercer lugar, y a colación de lo anterior, porque esas gracias se hacen en un contexto, el del «problema vasco», que dista de haberse resuelto. Con una ETA que aún no se ha disuelto ni se le espera –esta misma semana se encontraba un zulo etarra lleno de explosivos–, con un nacionalismo imperante y con un cierto miedo (cómplice) aún presente. Por no hablar de todos los cargos públicos que ocupan y/o pretenden ocupar antiguos terroristas. Seguramente, si no fuera por la gravedad de todo esto último, no sería tan importante. Repetimos, tan importante.

Desde DENAES, la preocupación por las declaraciones y actos hispanófobos está siempre presente. Con síntoma de un mal que corroe por dentro a la nación. Y en casos como éste, en los que además se promueve desde televisiones públicas, pagadas con los impuestos de todos los españoles, más. Por ello, y por todo lo expuesto, consideramos que éste tipo de programas, esto es, el contenidos de los mismos, no pueden pasarse a la ligera. De nuevo hay que señalar que la libertad de expresión tiene sus límites o no es libertad. Insultar a una nación entera y sus símbolos, aunque sea por parte de propios nacionales, no puede tomarse como algo normal.

Además, dentro del revuelo causado, habría otro aspecto que señalar. Hablamos de las reacciones de «los españoles» ante las declaraciones insultantes de «los vascos». Y es que no han faltado las burlas contra las burlas, los desprecios contra los desprecios y los odios contra los odios. Y desde DENAES consideramos que éste tampoco es el camino. Una cosa es que se deba responder a esos insultos y desprecios y otra cosa es que esa respuesta deba consistir a su vez en insultos y desprecios. Porque esto no lleva a nada más que a aumentar la brecha, a dar razones al nacionalismo –que seguramente es lo que busca–. A dividir a los españoles apelando a las bajas pasiones, en suma. Y éste también es un problema, que, como ya se ha apuntado aquí otras veces, tampoco puede dejarse pasar por alto ni dejarse de atender. Los frentes, como se ve, no dejan de multiplicarse.

Fundación para la Defensa de la Nación Española.